Vagabundo

El día corría de prisa en aquella mustia ciudad de pocas calles y muchas casas. En medio de la neblina, se veían las luces tímidas de los carros en la angosta avenida. Los transeúntes caminaban encorvados, tratando de cubrirse de la escasa lluvia que amenazaba con volverse un aguacero.

Sentado a orillas de la acera, aquel enigmático hombre, cubierto por periódicos, miraba la lluvia caer. Como todos los días, hacía y deshacía su casa, cuando mendiga un pedazo de pan.

Todos le conocían, aunque nadie nunca supo de dónde llegó, ya era parte de ellos. Un día, en que se desplazaba para encontrar comida, cruzó la avenida principal sin percatarse del tráfico, que casi siempre era escaso. Sin embargo, un conductor distraído con su celular, no pudo evitarle y le atropella mortalmente muriendo en el acto.

Al día siguiente, las autoridades dijeron que nadie procuró su cuerpo y por ello, fue enterrado en una fosa pública con el nombre de John Doe. Para los que solían notar la presencia de aquel hombre, cada mañana de camino a su trabajo, lo continuaban viendo sentado en el mismo lugar, mirando la vida pasar.

Eddy Ulerio

Anuncios

Publicado por

Eddy Ulerio

Soy un aprendiz de poeta, que no renuncia a la palabra, que se sirve de metáforas para expresar lo que el alma va viviendo en tiempo de penurias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s