Pensar, que la vida se nos va sin pensar. Que el camino se vuelve angosto en el ir y venir sobre las mismas ideas, sin conseguir conciliarlas inteligiblemente…

Y sentir en lo profundo la banalidad de ese ingrediente externo como el endiosamiento del ego, manifestado a través del aplauso, que nos hacen sentir mejores, en una sociedad que se mueve en la doble moral.

Eddy Ulerio