De qué valen tus razones mujer de bronce?.

Labios de flor Silvestre. Maestra de la danza del vientre,

que con tu sal lo endulza todo.

Nadie sabe de dónde vienes,  ninfa del placer,

que riega tus encantos por las calles.

Hacia tí  han de ir los libidinosos que acechan las esquinas,

que de insomnios mágicos profanan los museos.

Esas almas extraviadas en la humarada de tu soplo,

abandonadas a su suerte por el amor.

© Eddy Ulerio

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