Esta lluvia
se mete por mis rincones
cura las heridas al pasar
devolviendo el milagro,
natural bendición.

Nada que no pueda curarse
cuando existe la fe
en uno mismo,
sin espera de lo que no se ve
envuelto en optimismo.

Pueda que exista Dios
diferente a lo que sabemos
aquello que vive en nuestra cabeza
lo que sentimos
y encontramos fuera de nosotros.

Vivir de cara al sol
sentirnos finitos
enredados en nuestros saberes
en la constante búsqueda
de un sentido a este devenir
que cada día va muriendo
en nuestras manos.

Somos más de eso que creemos
y vemos diluirse en la rutina
nuestra propia existencia
cuando volvemos la cara
y ya se ha ido el día.

©Eddy Ulerio