Quijote postmoderno

Era brillante. Con un acervo cultural envidiable. Le gustaba leer hasta más no poder. El insomnio llegó a ser su mejor amigo. Entre sueños y utopías, su vida se iba diluyendo en la peor de las soledades. De tanto pensar en voz alta, le dio por creer que no era necesario compartir sus ideas con nadie, pues, al fin y al cabo, sus diálogos constantes se volvieron recurrentes, así como su fatiga y sus visiones. Nadie nunca supo, cómo llegó a desconectarse de la realidad.

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Inspiración

Si no fuera por tí
hoy no sabría de mi camino
cada paso que doy,
queda al descubierto.

Paraٕíso de las palabras
rostro,
de lo que en silencio
se escribe.

Versos cotidianos
que dialogan en tu cuerpo
hasta quedar ciegos.

Un teclado que danza,
Dibujo del no ser
Bostezos sublimes
de unos dedos concienzudos.

©Eddy Ulerio

Oda al amigo

Cómo no recordar
amigo,
tu semblante azul
cuando abrías el puño
y volaban mariposas
como si fueran nubes
se perdían en el cielo
y tú te reías entonces.

En cualquier ocasión
repetías tu alegría,
Hacías bailar a los peces
sentabas piedras chatas
en el lomo del río.

Tus nocturnas
escapadas al cine
esquivando hoyos
en tu bicicleta vieja
y yo, montado en la barra
tararaeando las canciones
sin ritmo
que cantabas a media.

Ay amigo,
te quedaste
sentado en el parque.
Todos dijeron que te fuiste
yo te sigo viendo alegre
como cuando abrías el puño
y volaban mariposas
o cuando ibas al río
y bailaban los peces.

© Eddy Ulerio

Pasar

El tiempo corre
y deja a su paso,
la sonrisa de un niño,
el olvido de la rosa
el amor entre humanos.

Nos va quebrando
tiñe nuestro cabello
manchas en la cara
cicatrices en el alma.

Una sola vida,
girones de la piel
irracionalidad
que nos recuerda
nuestra temporalidad.

©Eddy Ulerio

Otro invierno

Abrazado a tu aroma
condenado al olvido,
me siento a recordarte
y en el  día,
se derriten en mis manos
los sueños.

Donde antes crecían las flores,
se marchita el amor
y el junco sacia su sed
con las lágrimas de la nostalgia.

En cada invierno es lo mismo,
las noches mueren sin abrigo
el rostro de la esperanza
ha volteado la mirada hacia el ocaso.

©Eddy Ulerio

Amanecer

Despertar con la pregunta

no despeja la duda de este estar

acuclillado como un signo de interrogación

en medio del aluvión que nos remite a la nada.

Esa sensación de avanzar físicamente

sentir el vacío de dar un paso atrás

llenando la cabeza de más preguntas

de lo que se especula sin certezas.

Pobre pretensión de aquilatar el alma

sobre fundamentos lógicos

y el cantaleo de voces en la penumbra

desgarrando el horizonte.

Visión de credo remendado

que me seduce más allá de mi saber

y a lo lejos se vislumbra borrosamente

el escondite de Dios.

© Eddy Ulerio